lunes, 10 de enero de 2011

DULCE ILUSIÓN (REMASTERIZADO)

Como iniciaré esta vez...  ah si!.. había una vez... un joven que vivía en un viejo pueblo de una ciudad muy antigua... su nombre es Ethan su piel morena como el color del café con leche y cabello obscuro, con sus grandes ojos castaños, esté siempre había soñado ser un caballero de la orden del rey para asi servir a la corona y viajar por todo su mundo... un mundo exuberante en vegetación y recursos naturales, un mundo hermoso llamado "Crisar" el cual era habitado por varias razas como hadas, gnomos, duendes, espíritus, animales asombrosos, brujas y claro esta seres humanos; pero todos fraternalmente unidos. Ese día era especial por fin iría al reclutamiento para la caballería, asi que se vistió rápidamente y apresurado corrió por el bosque rumbo a la ciudad sin nombre y digo sin nombre por que asi era... era una ciudad que nadie había nombrado y los habitantes simplemente optaron por llamarla de esta manera... la ciudad sin nombre. Ethan corría rapidísimo por el bosque pero algo detuvo su atención, ahí tirado en el frondoso pasto se encontraba un unicornio blanco casi resplandeciente, el joven se acerco sigilosamente a él y observo que se encontraba mal herido, pues su sangre azulada casi plateada brotaba de su cuello; el unicornio que realmente apenas era un pequeño potrillo intento moverse con desconfianza pero su falta de energía le impidió hacerlo, así es como Ethan logro tocarlo viendo la hemorragia que brotaba, sintió lastima por él pero ¿que podía hacer?, pensó por un instante, giro su cabeza al rededor y recordó que no tan lejos de ahí había una pequeña cueva oculta entre matorrales... el sabia que era así pues conocía el bosque como la palma de sus manos, intento levantarlo pero realmente el cuerpo del potrillo era muy pesado para moverlo el solo,  comenzó a arrastrarlo poco a poco para no causarle mas daño hasta que lo introdujo en la cueva. - llegare tarde ala orden de la caballería- pensó, pero no importaba, no dejaría al pequeño ser solo en el bosque pues algún cazador podría llevarselo o peor dejarlo morir asi que tomó una decisión y decidió ayudarlo a costa de su propio sueño de ser parte de la orden del rey y todo ese día se dedico a su cuidado, cortando hierbas curativas que puso sobre su herida haciendo parar el brote de sangre. Al final del día el unicornio se había acostumbrado a su presencia y hasta su mirada hacia el joven parecía darle las gracias en silencio.

Al día siguiente Ethan volvió a ir a ver al pequeño unicornio para asegurarse que su salud había mejorado y así era estaba mas tranquilo, cuando disponía a irse a la ciudad sin nombre escucho una dulce voz como si de unas campanillas se tratasen:
- muchas gracias Ethan por tus cuidados- hablo el pequeño unicornio- el Joven de tez chocolatosa quedo perplejo no sabia que los unicornios podían hablar, pero al mirarle fijamente se dio cuanta que no era asi el se comunicaba con una especie de telepatía.
- no es nada pequeño hice lo que humanamente se podría por cualquier ser viviente- respondo- ahora lo importante es tu recuperación.
de nueva cuenta muchas gracias Ethan... se tu nombre por que como ser mágico me conecte con tu corazón y ahí pude ver que eres una persona muy noble... algo que tal ve Crisar necesitara en un futuro.... ahora corre ve a la ciudad sin nombre a cumplir tu sueño, no te detengas por mi, yo sabré cuidarme solo y estaré aquí hasta mi recuperación de nueva cuenta gracias- Ethan asintió y partió hacia el palacio.

Más tarde en el palacio el instructor de caballería le dio una reprimenda por su falta del día anterior pero con suerte aun lo aceptaron para la formación de caballeros, aunque debería hacer su mayor esfuerzo, cosa que se le simplificaba pues todos los días entrenaba en su casa para ser un gran espadachín. Tanto era su conocimiento en el manejo de la espada que todos quedaron sorprendidos incluso el instructor que mando llamar al joven príncipe a ver las habilidades de esté.
-Ethan- se escucho la voz del instructor- quiero presentarte a alguien-  el joven se acerco a el y a su lado se encontraba el joven príncipe de Crisar con unos veinte años de edad, unos cinco años mayor a Ethan; el aprendiz de caballero se inclino a hacer una reverencia a su majestad.  -Él es el príncipe Christopher- lo presento el instructor.
-gracias Nicolás pero yo puedo presentarme solo- contesto su alteza, un hombre alto de cabello castaño y ojos verdes que hacían juego perfecto con su piel blanca; estiro la mano hacía Ethan y el acepto el saludo- así que eres el nuevo prodigio de Nicolás- dijo secamente- ¿te parece si practicamos juntos con la espada?- Ethan quedo sorprendido pero acepto la invitación y así frente a todos los demás discípulos se llevo a cabo un espectáculo de esgrima en el cual ninguno de los dos se daba por vencido, aveces parecía que Ethan iba a ganar el duelo de practica, pero Christopher también sabia cambiar el rol del juego.
-¡Nicolás!, ¡majestad!- interrumpió una voz exaltada al llegar al sitio de instrucción de caballería, era una joven que vestía una armadura brillante y su cabello recogido en una trenza.
- ¿que sucede Berelú?- pregunto Nicolás haciendo un ademán para que cesara el duelo hacia el príncipe y el joven.
-Nicolás, se han encontrado mas unicornios muertos por los alrededores y todos sin cuernos... alguien los esta aniquilando y si esto sigue así pronto se extinguirán de la faz de Crisar.
- ¿como?- interrumpió Christopher- ¿la reina Azucena esta enterada de esto?- pregunto.
- no su majestad Azucena sigue encerrada en su habitación.
Berelú, ordena a todos los caballeros disponibles para hacer guardia y buscar  a los unicornios, necesitamos encontrar al culpable de esta atrocidad.
como usted ordene Capitán Nicolás- y dicho esto Berelú se retiro del lugar.

Ethan se quedo pensando en lo sucedido toda la noche y tomó una decisión; iría a hablar con su pequeño amigo unicornio lo sucedido después de todo este era un sobreviviente al ataque y le podría ayudar a resolver el misterio, pero... el como aprendiz de caballería ¿que podría hacer?. Al día siguiente muy temprano corrió hacia la cueva y ahí encontró al potrillo y sin dar rodeos le converso lo que había sucedido el día anterior en el palacio, el unicornio logro ponerse en pie y miro lamentablemente  a su amigo humano le contó un relato:
- Hace algún tiempo un joven encontró a una doncella desmayada en medio del bosque, esta doncella en realidad era una hada, este joven la llevo hacia el palacio de las hadas en donde descubrió quien era; “la reina Azucena” y quedo prendado de su hermosura, pero esta no podía jamás amarle pues le estaba prohibido,  no obstante el joven quien es el príncipe de Crisar siguió haciendo su lucha para cortejarla, y sin saber como consiguió un método para romper con esa ley de las hadas sin imaginar que esto provocaría la muerte de todos los unicornios y alguien nos ha estado persiguiendo desde entonces;  después de desposarse con Azucena, nos han acechado a cada uno de los unicornios hasta morir; solo tenemos una esperanza Ethan y esa es entrar en el palacio de los deseos y sacar de su altar a la espada “Ilusión”, pero, ese palacio no es fácil de encontrar. ya no puedo decir nada Ethan ya hable demasiado, sin embargo creo que seguiré en este lugar escondiendome de nuestro agresor por favor... busca la espada Ilusión.

Ethan comprendió la empresa que se le había otorgado y asi pues decidió realizarla no sin antes buscar ayuda de alguien pero no podía ser ni el príncipe, ni su instructor pues al final de cuentas Christopher era el culpable de todo este caos... pero ¿quien?, asi que se decidió por una persona que estaba seguro le ayudaría: Berelú, la guardiana de la ciudad sin nombre. Berelú acepto  instantáneamente en acompañar a Ethan y juntos se adentraron al corazón del bosque; pero ¿cómo encontrar un lugar que no existía en los recuerdos del joven si a pesar de conocer muy bien el bosque jamás le había visto? así que se lo comentó a su audaz acompañante y ésta sonrío.


- El por que no lo ves, se debe a que no haz usado esto- la chica saco unas extrañas plantas similares a la hierbabuena pero de un color azulado.- es planta de hadas- interrumpió debes de frotarlos en tus ojos y te abra la vista al mundo mágico de Crisar.
- ¿como lo conseguiste?- pregunto Ethan.
- los guardianes de la reina Azucena cargamos con ellas, la reina Azucena es una hada asi que aveces necesitamos hacer algunos encargos para ella hacia su pueblo... y los humanos no siempre podemos ver a las hadas... y mucho menos los lugares donde viven, pero con esto si-. ambos jóvenes se frotaron la hierba en sus ojos, al abrirlos nuevamente  podían ver el polvo de magia que brillaba a su alrededor como pequeñas partículas casi invisibles pero ahí estaban, conforme caminaban más y más dentro del bosque el polvo era más y más visible llevandolos hasta un punto en el cual si no hubieran usado esa hierba solo verían un gran prado  vacío, pero ahora frente a ellos, majestuosamente se encontraba un gran palacio de cristal que con el sol hacía que reflejara colores tornasol en  varias partes de su estructura; sus torres como cuernos de unicornio, aunque más que un palacio realmente parecía un templo; se adentraron en él, y frente a ellos en el centro había un gran altar, los rayos de luz entraban y daban sobre él y ahí en medio una espada reluciente con una esmeralda en la empuñadura en forma de caracol.
- la espada "ilusión"- comento el joven, y se acerco hasta ella, solo con obtenerla salvaría a los unicornios; posó sus manos el la empuñadura  e intento sacarla, como le hiciera Arturo de Camelot. Empuño la espada y con gran esfuerzo la sacó del altar, un estruendo se oyó y el palacio comenzó a derrumbarse, Berelú y Ethan;a lo lejos se escucharon  relinchos fuertes en varias direcciones, los unicornios morían eso era seguro; Ethan se hecho a correr en dirección a la cueva donde se encontraba el potrillo.
-Ethan ¿a donde vas?- grito Berelú- hay que salvar a los unicornios, ¡Ethan!- pero el no hizo casó siguió su camino y la chica le siguió. Llegaron al lugar pero alguien atacaba al potrillo, una mujer Blanca como la luna tanto cuerpo como cabello, le quería corta el cuerno, Ethan atacó con su espada, se interpuso entre el unicornio y la atacante. La mujer sonrió de manera malévola e intento atacar de nueva cuenta a ambos, el pequeño unicornio que ya casi se había recuperado ahora había de caído y su cuerpo lo cubrían muchas más heridas. Ethan esta paralizado pero en guardia para atacar; en ese momento   llegó Berelú y observo la escena, corriendo se acerco al unicornio que padecía y quejaba; de pronto sucedió algo inimaginable, la espada “ilusión” al ser tocada en combate por la extraña mujer brillo tan intensamente que la mujer de blanco dio un grito y su cuerpo fue desapareciendo frente a los demás. El espadachín dejó la espada clavada en la tierra y se acerco a donde su amigo unicornio agonizaba, tomó entre sus brazos la cabeza de esté y tristemente pregunto que había pasado, el potrillo respondió:
Esa mujer era Zerafí, la protectora, ama y señora de los deseos y de los unicornios; nunca sospechamos de su avaricia hacia el poder de los deseos, pero, cuando descubrió  poder que contenían nuestros cuernos al desear algo y esto se cumplía, fue persiguiendonos uno a uno para quedarse con nuestros cuernos hasta llegar a los últimos unicornios... posiblemente yo sea el ultimo de mi especie...- dijo entrecortado; Ethan miro a Berelú; el joven agarró el cuerno del potrillo y dijo en voz queda pero audible: - desearía que pudiera proteger los deseos y magia de los unicornios; dicho esto Ethan fue absorbido al cuerpo del potrillo como si de un fantasma se tratase y el cuerpo del potrillo fue sanando sus heridas hasta estar completamente recuperado. Berelú quedo atónita analizando cada cosa de lo que había pasado y frente a ella se levanto el unicornio y la miró cálidamente... era la mirada de Ethan sin duda, al parecer el joven y el unicornio se habían unido en ese cuerpo para así proteger el ultimo cuerno de unicornio con magia, esté inclino la cabeza en agradecimiento a Berelú y dio media vuelta y se fue galopando hasta desaparecer.

La joven quedo sola en medio del bosque, sacó la espada del piso, la miro y pensó para si misma: - Ethan, haz sido un chico muy valiente y ten en cuenta que yo como testigo hablaré de tus hazañas al príncipe Christopher y Azucena, como prueba llevo esta espada  que la reina reconocerá y tu serás conocido siempre como el chico que protegió a los unicornios, no hablare de tu metamorfosis... de ahora en adelante los unicornios estarán extintos... gracias a tí  “el amigo de los unicornios”.

1 comentario:

  1. pues ojala y ganes el concurso con este cuento esta muy de fantasia eso es bueno por una parte a los nuestros futuros hijos les encantara

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