CAPITULO 1
"LA BELLA Y LA BESTIA"
Montado sobré su caballo ocre bajo una tormenta de lluvia y relámpagos iba un joven Príncipe, se trata del monarca Tisán, un joven que por ser de la realeza esta acostumbrado y lujos es asi como su carácter se a mal formado desde pequeño, ahora en su edad madura es una persona egocéntrica, vanidosa y soberbía; iba a toda prisa en busca de la princesa Laun... y mientras su ropas se mojaban con el agua de lluvia recordaba el dia que la conoció.
Laun era una Princesa querida por su pueblo y reinos aledaños, hermosa y sensual, una mujer fatal se diría en palabras contemporáneas, pues su cuerpo era un claro ejemplo de la mujer perfecta asi como sus ojos azul celeste y cabello obscuro con labios rojos como los pétalos de una rosa carmesí; una belleza seductora a cualquier ser mortal, su único defecto es su inocencia, pues es una dama que aún cree en la fantasía e ilusión de la magia, como los cuentos de hadas. Cierto dia ella decidio dar un paseo al bosque que divide su reino y el del Príncipe Tisán sin imaginar que esté hacia lo mismo; mientras ella escapaba del asfixiante mundo de la realeza para soñar un poco y leer sus historias de hadas Tisán disfrutaba de salir de cacería . Y ahí se encontraba ella sumamente deslumbrante bajo la sombra de un árbol leyendo, su respiración lenta mientras una leve sonrisa contorneaba su rostro y sus caideles negros caían sobre sus pechos que salian sobre su escote de un vestido azul entallado en todo su torso que mostraba su ajustada cintura, así le veía el Joven Tisán escondido tras unos arbustos, al ver a semejante mujer quedo prendado por su hermosura.
- esa mujer debe ser mía- pensó para si mismo, más alla de los sentimientos el deseo era fuerte, y esto se podía notar bajo su ajustado atuendo pues la excitación le ganaba, un calor corría por todo su cuerpo llegando a su entrepierna, y le hacia temblar, debía estar cerca de esa hermosa joven, ¿quien será?- se volvió a preguntar y al observarla con mas detalle vio una pequeña corona de plata con rubies incrustados- era una princesa de eso ya no le cabía la menos duda, ¿acaso sería Laun de queines todos hablaban?, el jamás le habia conocido pues estaba más ocupado en cortejar a las cortesanas de su reino y hacrlas suyas; nunca se había enamorado de ninguna mujer claro esta, solo las utilizaba para satisfacer sus instintos carnales y al dia siguiente de esa noche de pasión les hacia marcharse y les hacá llamar solo cuando el gustase, pero jamás habia tenido en sus brazos a una mujer tan hermosa como la de ahi enfrente. Comenzó a llevar su mano bajo su abdomen llegando hacia el punto de su excitación... se escucho el crujir de unas ramas bajos sus pies.
- ¿quién esta ahi?- pregunto la joven volteando hacia el lugar donde se encontraba escondido Tisán, pues el sonido le habia alertado. Tisán al verse descubierto tuvo que salir de su escondite, al salir la princesa se levanto del cesped cojiendo su libro con la mano izquierda, lo que vio la dejó deslumbrada, era un joven muy apuesto delgado de piel clara y ojos color miel, cabello ligeramente ondulado del color de la madera, aunque su rostro tenia un toque ligeramente femenino por sus facciones simetricas, su mirada dura y altiva le hacia tener un porte de autoridad, adémas de una leigera barba que salia de su menton, como si apenas tuviera pocos dias de haber salido. Laun le sonrió al extraño y más al notar que trataba de disimluar su excitacion, ella ellvó su mano derecha a su boca y con sus dientes mordio ligeramente su dedo meñique pero aun sonriendo y viendo picaramente al joven postrado frente a ella. Esté se acerco a ella; Laun se protegio poniendo su libro entre ambos, acción que sorperendió al Principe, leyó el titulo que estaba en la portada: "La bella y la bestía" y se lo arrebató.
- ¿Es posible que una doncella de su edad aun sigá leyendo cuentos para niños?- comento Tisán al hojear el libro observando los finos y ligeros dibujos pintados a mano sin duda por frailes de algun monasterio especialmente para la princesa, esta al escuchar dicho comentarío borro la sonrisa de su rostro y se lo volvió a arrebatar al joven altanero.
-eso es algo que no es de su incumbencia- contestó iba a dar media vueta cuando el Jovén la tomo de la cintura y la acercó a su cuerpo haciendole sentír toda la pasión que despeto en él. pero Laun se separó rapidamente de él- ¡como se atrevé!, le podría mandar a la horca por esto señor...
- Tisán, Príncipe de Mashur, a sus ordenes bella dama- se presentó frente a ella, quien se quedó sorprendida al ver que el era un Príncipe pero desconsiderado con las mujeres para colmó. Esté le tomó de la barbilla y le intentó besar, ella dejo caer su libro al suelo más su reacción fue girar su rostro y le aventó provocando la ira de esté.
- es usted una bestía- grito Laun.
-¿como la de su libro que lee tan ansiosamente?- comentó entre dientesobservando fijamnete Laun.
- A si es...- señor.
- Y usted es la bella señorita... podriamos poner un buen final a este cuento ¿que le parece?- un adéman sexoso hizo con su lengua.
- Jamás... una bestía como usted permanecera sin amor, y nadie jamás le volvera a tomar en cuenta ni para sus deseos carnales... hasta que alguién le quiera su alteza! y ud sufrira por que esté amor no llegará tan facil a usted.
-no me hagas reir princesita, no quieres ser tú esa mujer, creeme podriamos disfrutarlo deliciosamente- el principe posó sus manos sobre su cinturón. a Lo lejos se escucharón los casco de varios caballos acercandosé.
- es una propuesta muy tentadora... pero creo que es una oferta que tendré que rechazar... y con su permiso me tendré qu retirar ya vienen por mí- dicho estó la joven princesa se acerco hacia los guardias montados de su reino, mientras caminaba su cadera se movia ligeramente de una lado a otro al igual sus pechos como si brincaran lentamente... situación que dejo a Tisán con pensamientos lujurioso y deseando nuevamente al hermosa joven.
- ¿quien era esé?- pregunto un joven montado en un blanco corcel, era el hermano gemelo de Laun, Luan se llamaba.
- El principe del reino vecino... ¿estás celoso?
-¿yo celoso?, no hermanita no te confundas- él le sonrio a la princesa y ella se abrazo fuertemente a su abdomen para marcharse enseguida al castillo de su reino.
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