Dulce
Beso
Para mis amigos, mi familia
Y a las personas que sueñan..
A mi persona ideal...
Estés donde estés...
Por: Octavio Paúl Núñez Vargas
CAPITULO 1
“LA MALDICIÓN DE LAS HERMANAS”
Hay un mundo, que se oculta detrás del cálido resplandor de la luna... es un mundo que solo las fantasías humanas podrían describir, donde los seres inimaginables como el ave fénix, los unicornios, los pegasos, sirenas, dragones, gnomos, duendes, y hadas existen y están bajo la obligación del cuidado de este, su hogar, su tierra, llamada “Crisar” en el cual las mas temibles y fantasiosas aventuras han tenido un lugar especial, pero no tanto como el misterio de las trillizas y el ultimo unicornio, quienes han sido protagonistas de la siguiente historia:
-Christopher... Christopher- gritaba desesperada una joven mujer de piel tan blanca como la nieve y su cabello mas negro que la noche sin estrellas, su mirada acuarina que dejaría plasmado a cualquier hombre mortal... de hecho es incapaz de ser descrita por mis propias palabras... su nombre es Azucena y es reina, la mejor de todas las gobernantes que han pasado por lo largo del tiempo de este planeta. – Christopher, ¿estas aquí?- volvió a preguntar con mucha timidez la joven mujer mientras accedía a la habitación, ubicada detrás de la gran puerta de caoba, la habitación real.
-¡¡ahh por fin!!, te busque por todas partes, incluso en el salón de fiestas, pensé que ya estabas arreglado- decía Azucena mientras se acercaba a un hombre alto, delgado, de piel clara, con unos ojos de intenso color verde esmeralda y cabello castaño como la madera de un árbol, observaba por una ventana la calida perla flotante del cielo, la luna , la reina se acerco a él, ella le acomodaba el cuello de la camisa y lo besaba suavemente en la mejilla- pronto amor, te estaré esperando en el salón, y por favor termínate de arreglar ya que una fiesta no es una fiesta si no esta el rey presente- le contesto la dulce joven mientras con su dedo índice tocaba la afilada nariz al exuberante rey; después de esto salió de la habitación y se dirigió a la sala de fiestas.
Un momento mas tarde, ya en el salón , en el cual mas de cien parejas bailaban al compás de un vals; Christopher y Azucena se presentaron sobre un gran balcón, estaban ansiosos de dar a conocer una magnifica noticia a todos los habitantes, los cuales asistieron a la fiesta; todos los seres mágicos y la gente estaba intrigada por la noticia que se daría a conocer esa misma noche.
-¿qué te ocurre Azucena? ¿te sientes mal?- pregunto Christopher acercándose a un gran trono de oro macizo adornado con muchos símbolos a su alredor, donde se encontraba sentada la joven reina de Crisar- dime... ¿qué te sucede?.
-¡hay!- suspiró- pues... me gustaría que Jazmín estuviera aquí... es que la extraño mucho- contesto Azucena.
-Yo lo se amada mía; pero... no podemos hacer nada.
-Tienes mucha razón Christopher, pero, desearía que aquel suceso jamás hubiera ocurrido.
-Si, yo también- contesto el joven gobernante. Todo el mundo que estaba en el gran salón se quedo en silencio en cuanto la banda sonora se detuvo, era el momento justo en el cual el rey se paraba frente a la concurrencia y en tono alegre les decía:
-Sean bienvenidos, damas, caballeros y seres mágicos; el motivo por el cual les hice esta invitación es para comentarles y compartir con ustedes una gran alegría la cual nos tiene muy emocionados a mi y a mi querida Azucena- comento el rey mientras con el brazo señalaba a su hermosa acompañante, y esta a su vez se levantaba de su trono y agradecía a los invitados, quienes aplaudían fuertemente.
De pronto se abrió de golpe la puerta que comunicaba con la salida del salón y detrás de esta un joven de cabellera rubia y de piel blanquísima, vestido con una especie de túnica, tenia una mirada de horror en su rostro, parecía un poco loco. Todo el mundo quedo asombrado y atónito a la actitud de este invitado.
-¿qué esta pasando?- pregunto una hermosa mujer que se acercaba a él. Igualmente vestía una túnica blanca y su cabello era largo hasta la cintura, lacio y de un color dorado; en sus brazos cargaba a un niño de unos tres años de edad.
-¡Jaz.. Jazmín!
-¡¡jazmín!!- exclamo la reina Azucena mientras se hacia un gesto al joven a que se aproximara a ella- ¿qué sucede con jazmín?- pregunto.
-¡ESTA AQUÍ!
-¿cómo?- pregunto la joven de cabellos dorados que sostenía al niño en brazos.
-¡¡si!!, esta viva Aritz- volvió a responder el joven rubio llamado Azirt, mientras tomaba con sus manos los hombros a la mujer y la sacudía lentamente.
-Pero no es posible. Ella, no puede estar viva ya que la maldición de los deseos es muy poderosa y eso sin contar... ¡LA TRAICION A LOS UNICORNIOS!- respondió la hermosa Azucena.
-Pues, créalo majestad, fui a su tumba a llevarle flores, y lo que vi fue algo horroroso, había un cuerpo, un cadáver al lado de la sepultura, ahí tirado con un golpe en el corazón se encontraba el mas honorable caballero de la orden del rey, el dueño de la espada de la Ilusión, Nicolás Farek Snow, y... y gire mi mirada a la tumba, me horrorice aun más... esta había sido profanada, escarbada... pero lo mas curioso es que... que... la sepultura no había sido abierta por fuera... sino por dentro... lo... lo... que trato de decir... es ... que Jazmín logro salir del mundo de la muerte...
-Eso no puede ser... Jazmín esta muerta todos vimos su cadáver... – interfirió el rey.
-Piense su majestad. Si ella fue capaz de romper y traicionar el trato que tenia con los unicornios y se supone que por este acto ella tenia que desaparecer de la faz de Crisar, ¿no es posible que haya encontrado una forma de salir? O mejor dicho ¿de lograr sobrevivir?, además tuve una visión en ese lugar, vi a Jazmín llorando, fuertes relámpagos caían y estaba lloviendo, el agua caía sobre ella, y las gotas de la lluvia se perdían con las lagrimas de sus ojos, sus alas estaban rotas... pero sin embargo... de sus alas surgieron dos grandes alas negras...
Un aire frió , seguido de un estruendo el cual apago todas las antorchas del salón, y el cual asusto a la multitud aparecieron repentinamente. Una línea de fuego ardiente como la sangre atravesó el salón hasta llegar al centro de este y acto seguido se formo un gran circulo, dentro de este una sombra justo al medio apareció una mujer de mirada de fuego radiante y su cabello de igual forma. Ella iba vestida con de negro tan intenso como el color del abismo, sus orejas puntiagudas y de ellas colgaban unos pequeños aretes en forma de cruz volteada al revez, los cuales simbolizaban la unión con la maldad, con el mismísimo demonio.
-Jazmín... ¿eres tú?- pregunto Azucena mientras miraba con un poco de tristeza y melancolía.
-si... pero solo su cuerpo...- contesto la mujer centrada en medio del circulo de fuego espectral.
-¿qué te ha pasado?- volvió a preguntar la hermosa reina mientras en el silencio todos estaban atemorizados a tal aparición.
-Nada... absolutamente nada- respondió la exuberante mujer, a la cual no se le notaban mucho sus fracciones que antiguamente poseía.
-¿nada?, ¡¡pero Jazmín estas irreconocible!!- interfirió Christopher mientras en el oscuro rincón de sus recuerdos se encontraba la dulce y frágil Jazmín, cuando en otro tiempo le acompañaba a el y Azucena a todos lados, incluso, él sentía que era el culpable de tal metamorfosis sufrida en ella.
-Claro que soy irreconocible ya que ahora no soy la tonta niña que se dejaba manipular por ustedes; gracias a que rompí aquel tonto trato con los unicornios he descubierto la majestuosidad de la maldad, tanto es su poder que he sido nuevamente renacida en la oscuridad y ahora me he proclamado sirvienta de la maldad, por eso de hoy en adelante me conocerán con el nombre de "Nefirís"
-¿Nefírís? ¿Acaso eres una esclava de la oscuridad ahora?- grito con desesperanza la reina Azucena.
Nefirís al escuchar estas palabras llego a un estado de rabia y enojo por lo que decidió hacerlo que tenia encomendado por la maldad, fue una acción que logro paralizar a toda la humanidad del planeta Crisar, un conjuro que derramo tristeza y desolación; una maldición de muerte.
-"escuchen bien tontos habitantes de este mundo; mi amo el dios de las tinieblas y de la maldad, me ha encomendado a mi su mas fiel sirvienta a decirles que su regreso esta muy cerca- mientras terminaba de decir esto, apunto con su cetro directamente al vientre de Azucena y prosiguió:- la reina muy pronto tendrá en su propio vientre a su reencarnación, "la maldad" la cual esta encargada de destruir todo sentimiento y vida en este planeta, para que así pierdan toda esperanza de salvación... ja ja ja."
-Olvidas algo no es así Jazmín...- interrumpió la reina- si renace la maldad, también es necesario que renazca el bien... ¿no es así?, u olvidaste aquel viejo cuento de hadas... sobre el hada de las oscuridad y de la luz, siempre unidas...
-Ja... no lo olvide... pero, ni tu ni yo sabemos como termino ese cuento... ¿o tu olvidaste eso?, no sabemos quien gano el mundo... y cuando nazcan esas dos pequeñas... el bien y la maldad... conoceremos el final, la dama oscura obtendrá la magia de la “celestial”... y Crisar llegara a su fin.
-no es justo- profirió el rey hacia Nefirís mientras se regocijaba en su triunfo.
-Aritz debes de irte con nuestro hijo, ya que esto se hará una masacre.- Azirt que siempre se había caracterizado por predecir los sucesos que ocurrirán puso bajo alerta a la joven mujer y la ayudo a escapar por detrás de un túnel secreto que se encontraba detrás del trono, mientras todos furiosos trataron de subir a donde estaban los reyes y con un golpe fuerte, violento y mortal culmino con la vida de un invitado de la fiesta, la sangre corría por las escaleras como una serpiente ondulándose lentamente en su caminar y paraba justamente frente a la mujer de mirada de fuego radiante, la cual se regocijaba de su victoria y por medio de una risa cruel y sarcástica desaparecía en el silencio de las llamas ardientes del abismo para después no saber nada acerca de su pararero, desapareció de igual forma que se había presentado ante todos, el hombre que intento asesinar a Azucena fue capturado por los guardias... y lo sacaron al instante, pero la daga que había herido a alguien mas estaba tirada aun lado del inerte cuerpo del invitado de dorados cabellos... Azirt.
-Por favor díganle a Aritz que proteja a nuestro hijo, ya que él podría ayudar al bien a destruir a la maldad. Respondió el joven Azirt que agonizaba , ya que este por intentar proteger a la reina Azucena del golpe que iba directamente a su vientre, y fue golpeado de muerte, Azucena se agacho tomo su cabeza entre sus senos y brazos, mientras las lagrimas caían sobre el rostro de Azirt, muriendo, y tomo la daga cuando dejaba al joven cadáver tendido en el salón de fiestas.
Todo el mundo sufría y estaba temerosos de la cruel maldición que fue influida por Nefirís. el tiempo pasaba tan rápido que los meses parecían días, el vientre de la reina también aumentaba su tamaño, se podía observar que el embarazo era agobiador, y con tanta tristeza la reina esperaba el nacimiento de sus hijos, aunque sabia que estaba engendrando al ser único que podría destruir a su hermoso planeta y no podía hacer nada por que sabia que la maldición impuesta por una bruja sirvienta de la oscuridad tarde o temprano se cumpliría; Hubo una vez que trato de suicidarse con la misma daga la cual trato de asesinarla tiempo atrás, pero todo era inútil, parecía que una extraña barrera protegía a su vientre. Pero paso el tiempo y todos los demás individuos del planeta olvidaron la maldición y hasta llegaron a pensar que solo se trataba de una venganza personal o una forma de asustar a la reina, pero algo que no podían ocultar era que la reina realmente estaba embarazada.
- pronto..., corran, rápido- gritaba una mujer que recorría con mucha prisa los grandes pasillos del castillo, mientras detrás de ella otras jóvenes cargaban mantas y vasijas de agua hasta llegar a la gran puerta de caoba que accedía a la habitación real. - usted espéreme aquí- contesto un poco molesta la mujer, cuando sacaba con un fuerte empujón de la habitación al joven rey Christopher.
-pero es mi esposa- grito, pero un fuerte cerrón de la puerta retumbo frente a el. Las horas pasaban tan lentamente que el rey se desesperaba al escuchar gritos detrás de la puerta, "vamos puje" se escuchaba; hasta después de cuatro horas de tanto esperar el llanto de un niño llenaba el largo pasillo del castillo.
Se abrió la puerta y salieron las jóvenes que habían entrado con la otra mujer, ya que esta les dijo que ella ya podía sola y que se retiraran.
-¿qué fue?- pregunto entusiasmado el rey a una de las jóvenes.
-ha sido una hermosa niña de cabello negro su majestad-respondió; después de esto las dos jóvenes se retiraron. El rey estaba tan emocionado que ya quería conocer a la pequeña, pero nuevamente se escucharon llantos, ahora gritaba una voz diferente a la primera niña, lo único que le paso por la mente al rey por la cabeza fue que el hechizo de Nefirís se había cumplido y ahora el bien y la maldad habían regresado y la profecía de la destrucción de Crisar se acercaba. Algo curioso paso ese mismo día, el sol que brillaba mas que nunca en muchos años comenzó a apagarse, un eclipse cubrió en las tinieblas a Crisar y una fuerte lluvia con grandes truenos terminaron con la vida del bosque de las hadas el cual mas tarde seria conocido como "el bosque negro". Una lluvia como aquella jamás había ocurrido en ese planeta hasta el día del nacimiento de las trillizas.
Por tercera ocasión se escucho el llanto de un bebe y la terrible oscuridad se desvanecía con la aparición de una luz tan brillante que provenía del sol, algo tan cálido que transformaba aquella tempestad en un sentimiento el cual conocemos como "amor".
-mire señora a sus lindas hijas- comento la comadrona mientras le acercaba a la reina a tres hermosas niñas.
-son t...tan hermosas- decía Azucena con aliento rápido y cortante, las tomo entre sus brazos y con un cálido abrazo las acerco a su rostro y tiernamente las beso y acaricio; pero la sombra de la muerte rodeaba a la joven reina y después de haber conocido a las trillizas, falleció...
-señora, ¿qué le pasa?- exclamo gritando la mujer, la cual volteo hacia la oscuridad, ahí parada se encontraba Nefirís, tanto fue la impresión de esta que de un fuerte golpe abrió la puerta de la habitación y con una cara de horror salió despavorida por el pasillo; Christopher observo tal comportamiento y pensó que eso no era nada bueno y apresurándose entro a la habitación. El rey vio a Azucena tendida en su cama como si estuviera tiernamente dormida pero fue mas su sorpresa al enterarse que la reina entre sus brazos tenia a tres niñas, tres, no dos como había dicho la maldición de Nefirís.
Pero detrás de el, en las sombras se encontraba un par de ojos luminosos y radiantes como el fuego; era Nefirís que burlonamente se acerco al rey, acerco su rostro muy cerca al de él por la espalda, lo abrazo, y sus labios casi rosaron con los oidos de Chritopher y le susurro:
-Sabes Christopher... yo tampoco entiendo por que han nacido tres niñas, pero eso no me preocupa por que usted ya se habrá dado cuenta que la maldad ha renacido, ya que la oscuridad hoy de nueva cuenta gobernó a todo Crisar, puesto a esto mi maldición se ha cumplido y usted no pudo hacer nada para cambiarlo; pronto regresare por la maldad y cuando lo haga el final de Crisar sucederá.
-¡¡Eres una...!!- exclamo el rey con un fuerte grito pero Nefirís ya no estaba en la habitación, había desaparecido.
Pero a miles y miles de kilómetros, pasando el oscuro bosque y después del pantano de las tristezas, mas allá del fin de los limites de donde todo ser humano puede pasar, había una pequeñísima cabaña en donde una mujer, una campesina, vivía sola y completamente olvidada de Crisar escucho unos extraños sonidos, como un trote de caballo fuera de su hogar, esta asombrada y temerosa abrió la puerta lentamente y mas allá de la barda de troncos que rodeaban su casa, vio una extraña aparición, parecía un animal, si un animal para ser exactos un caballo, blanco, mas blanco que la luz, tanto que parecía que su cuerpo era el que emitía este brillo, pero eso no era lo mas extraño, este caballo tenia en su frente un cuerno largo y retorcido, un cuerno de cristal. La mujer quedo atónita, y mas cuando el caballo se le acerco y con sus grandes ojos azules la miraba como con melancolía, y bajo su cabeza (algo que un unicornio nunca hace) hacia sus manos.
-¿eres un unicornio?- pregunto la campesina. El unicornio levanto de nueva cuenta su cabeza y miro fijamente a la mujer.
-¿por qué estas aquí?- volvió a preguntar la mujer. De pronto en su mente escuchaba un extraño sonido, cerro sus ojos y escucho claramente una suave voz, una voz que parecía un conjunto de campanitas sonando y que le daban a ella el siguiente mensaje:
-"la maldad quiere gobernar al mundo, pero hay una formula para romper el hechizo de Nefirís: ve al palacio y debes de tomar a una de las hadas, una de las pequeñas, así separadas el mal no podrá despertar ya que... la maldad necesita del poder del bien para sobrevivir por que en este universo todo tiene equilibrio, el día y la noche, la luz y la oscuridad y también el bien y la maldad, por eso tenemos que destruir el maleficio y dejar todo en su estado original; te imaginas que pasaría si el equilibrio se rompiera y la noche, la oscuridad o la maldad gobernara sobre el día, la luz o el bien, todo sería un caos y los sentimientos como el amor desaparecerían para así obtener el odio. Al rey se le romperá el corazón pero es la única forma de salvar a Crisar de la destrucción"
-¿ese mensaje es una misión?- pregunto la mujer.
El unicornio volvió a levantar su cabeza y la bajaba, parecía que le asentía a la mujer.
Esa misma noche la campesina junto al unicornio cruzaron el bosque de las hadas, en el cual la vida había terminado, todo esto debido a la gran oscuridad, una maldición que cayo ahí... llegando al palacio a realizar su misión, la mujer pasaba desapercibida de los guardias, escondiéndose para que no la vieran, paso por la grande puerta que estaba a la entrada del castillo después del hermoso jardín que tiempo atrás la reina Azucena amaba y cuidaba, pero que ahora el también comenzaba a marchitarse; El palacio parecía un gran laberinto, había escaleras y pasillos en grandes conjuntos, así se le haría a la mujer mas difícil el encuentro de la habitación de las trillizas... después de un largo recorrido entro en una habitación un tanto oscura con una gran cuna que parecía de cristal; pero a un lado estaba el rey Christopher sentado en una gran silla cuidando a su pequeñas, al ver que la mujer entro el se levanto de su asiento un tanto desconcertado y triste y de la cuna tomo a una de las pequeñas y se la entrego a la campesina.
-aquí esta... es la pequeña Angie..- musito el rey mientras se la entregaba a la mujer.
-pero... ¿usted como sabe que venia por una de las pequeñas su majestad?- pregunto la mujer.
Bueno, digamos que sabia lo que iba a suceder... y usted ¿bajo mandato de quien, viene por una de ellas?, no será de Nefirís ¿verdad?.
-NO... eso nunca...- respondió la mujer un tanto desconcertada.
-¿entonces de quien?- volvió a preguntar el joven rey Christopher.
-De... de un unicornio... su majestad...
-¿cómo?- pregunto Christopher mientras la mujer le contaba lo sucedido en su hogar y el aparecimiento del extraño animal fantástico.
El rey puso una cara aun más seria y triste y con voz suave le dijo a la mujer:
-los unicornios están extintos...
-no, no es así, uno de ellos me hablo a mí y me dijo que si separaba al bien de la maldad podríamos detener el hechizo de la malvada Nefirís y así salvar a Crisar.
-Si es así, puedo entregártela con toda mi confianza... pero necesito tener contacto con usted para saber de mi hija... prométame que me mandara cartas en la cual me lo informe- le comento el rey con lagrimas en sus ojos, la campesina acepto y abrazo fuertemente a la pequeña; el rey por ultimo le obsequio a su pequeña hija un collar con el símbolo de la realeza para que en un futuro ella supiera su origen, esto después de haber terminado con Nefirís... el futuro de Crisar había cambiado por completo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario